
I.
Escuchaba hace poco, cortesía de Paulina, el video ilustrado de Demetri Martin. El chiavo es un originario del garbanzo que hace chistes mientras toca una trova bastaaaaaaante fore. La verdad es que a mi me hace reír muchísimo; esto porque su humor es simple y hasta tontito… pero la neta es que no puedes evitar reír por lo menos en alguno de los chistes.
Total que uno de los chistes involucra una reflexión sobre la violencia en los videojuegos de guerra y combate con pistolas, acá a lo machín. Y lo que el guey propone es que él quiere un videojuego que se trate de un hospital en donde se atiende a los heridos en los otros videojuegos. El ejemplo es algo así como: “Wait man, I’m playing Super Busy Hospital… 2. I’m performing surgery on a man with 54 shots to the face.” Bueno no se… probablemente no esté muy bien contado por mi, pero tópenlo aquí:
II.
Uno planea un fin de semana de puro relax y buena onda. Lo tiene hasta que se desata el vómito y hay que correr al hospital general por sospechas de intoxicación con mariscos. Guaj! Y entonces púmbatelas. Llegas al hospital más paupérrimo de tu vida, plagado de cobijas con pies y sombreros tiradas en la banqueta afuera de la sala de espera de Urgencias, sí, ahí junto a las ambulancias.
Esto, claro está, después de una breve visita investigativa a otra área del hospital que asemejaba alguna de las escenas de Resident Evil. Todo muy oscuro, la paciente y yo corriendo por pasillos secretos, con puertas que amenazaban de radioactividad. Total que salimos corriendo de ahí hacia una ventanita con luz, en donde estaba sentadita y escuchando algo así como Banda Machos, una señorita no muy simpática que nos indicó (mal en dos ocasiones) como llegar a la sala de urgencias (incluía viaje a una cuadra entre arbustos y niebla de noche y muchos machos), y que había habido un accidentazo, entonces seguro estarían muy ocupados y si se tardara un ratito.
Llegamos ya al punto en donde las cobijas con sombrero ocupaban todo el piso afuera de la sala de espera, y pronto descubrimos porqué: Un hombre con la cara ensangrentada de a madres, por un golpe pelón que traía en la nuca (bastaaaaaante desagradable la pinche descalabrada. Pufatelas.)
- Guey, huele a carnicería.
- No mames guey, huele a pinche matadero.
- No ya! Guey que pedo con la sangre embarrada en el piso cabrón!
No importa quien era quién, el punto es que así estaba la cosa adentro de la sala de espera. Era un hedor vaporoso a sangre coagulada, con meados, vómitos, cagadas y pescadería… algo así como Lerma… pero más de la cola (literal). Entonces ni pedo, nos acercamos a la ventanita en donde estaba una enfermera bastante agobiada, a la que la paciente indicó los síntomas, recibiendo a cambio instrucciones de esperar y la noticia de que era la tercera en espera. Nada mal… solo 2 pacientes antes, esta chido. Estuvimos sentadas en la salita del infierno un ratitititito porque salimos corriendo a esperar afuera… aunque hacía un friazo. Volvimos a entrar por miedo a perder la consulta, porque no le habían preguntado ni su nombre. Chale… cada vez olía peor. De repente llega el poli que, cual cadenero de antro escogía quien entraba y quien no, y nos pide que salgamos por favor, que van a asear la sala de espera. Pffta! Gracias a Dios! Salgamos en chinga porfavor!!!!
- Ufff… pues un cigarro no?
- Pues yo todavía tengo náuseas. Me urge un baño.
- Chale, no mames, pues dile al poli que te deje entrar al baño.
- No. A ver. Ahorita se me quita. UUUUFFFF. Listo. Yo creo que si aguanto.
- No ps zaz.
- Oye, esa vieja nos esta viendo?
(ÉSA vieja estaba embarazada, tenía como 15 años y era enorme y nos veía con ojos de furia.)
- Chale… creo que si… Vamos a mandarle un mensaje a Paulina para contarle.
- Pero esconde el celular que nos van a odiar mas.
- Ja!
PROCEDO A SACAR MI RECIÉN ADQUIRIDO CELULAR DE 3 PESOS:
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Plátano! Esto es horrible!! Es como Super Busy Hospital… 2!!!! Y la paciente ya no esta nada mal!!! Se le fue la palida y no ha vomitado desde que llegamos!!!
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Que mal pedo. Que les dijeron?
Desde ahí todo salió muy mal. La paciente terminó por entrar a la sala de espera, en donde rápidamente fué ingresada. Me mandó un mensaje de pánico en el que me decía que estaba en el mismo cuarto que un hombre apuñalado que gemía y se retorcía de dolor, abrazado de su madre, o esposa, o hermana… whatever… que gemía y se revolcaba más feo que el sujeto con los cuchillazos.
Yo afuera recibía miradas de rabia por parte de los pueblerinos que deberían estar pensando algo así como: Pinche güera de la chingada, que tiene que estar haciendo aquí… seguro se le rompió la uña y vino corriendo a que el doctor le pusiera una curita. No como mi hijo que está desangrado ahí adentro.
No ps si. Chale… si me sentía bien mal y empecé a mandar mensajes de desesperación a cuanto conocido tenía en mi recién ingresada agenda con 4 teléfonos. Terrible.
Y por favor olvídense del hecho de la fresada que pueda yo reflejar. En serio me sentía como mierda acompañando a una paciente que nomás tenía vómito profuso, cuando había varios hombres acompañados por séquitos de mujeres en lágrimas y desmayándose por las esquinas. Hombres a los que les brotaba la sangre de quien sabe donde porque neta no había un cachito de sus ropas que no estuviera empapado de sangre. Hasta los ojos pues. Era espantoso.
III.
A la verga. Volteo y sale la paciente con el pasito de caminata haciendo señas de VAMONOS YA. A huevo. Vámonos. Salí corriendo, le pregunté que qué le habían dicho. Me dijo que le habían dado una pastilla y que le habían dicho que se tomara unos peptos, que no era intoxicación. Chido.
Buscamos una farmacia abierta a las 4 de la mañana. Compramos peptos, y regresamos a la casa. Nos recibió Paulina con sonrisas, abrazos y toques listos. A huevo. Let´s g oto sleep!
La cambiadora del pijama y la chingada.
- Qué te dijeron en el doctor?
- La neta neta. No me dijeron nada. Nadie me atendía, entré en pánico y lágrimas y salí corriendo.
Pues ni modo. Gracias a los unicornios, no tuvimos que salir corriendo como idiotas a México en búsqueda de un hospital un poco menos ocupado.
IV.
Lo único que pasa ahora es que no puedo dejar de pensar en que hace como una semana y cacho, estaba viendo la tele con mi mamá (nos ha dado por ver el noticiero juntas). Pasaba una noticia de un hombre que llegó al IMSS con clarísimos síntomas de infarto, y fue enviado a una sillita a esperar su turno. Su sillita fue lo último que le pasó antes de morir esperando su turno. Como en la salchichonería del super.
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PUFFFFF...
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